Welcome Everybody-Finalista Premio Enaire

Welcome Everybody

Welcome Everybody empezó como un proyecto fotográfico en torno al tanatorio de Sancho de Ávila, en Barcelona, que es el más antiguo de la península. Quería hablar del tanatorio sin entrar en él, observando su entorno y la forma en la que este parece no hacer justicia a la gravedad del lugar.

Durante un tiempo, podía ver el tanatorio desde la ventana de mi estudio. Observaba el movimiento a su alrededor, las escenas cotidianas en las calles cercanas. Hoy ya no puedo verlo. El edificio ha quedado oculto por la construcción progresiva de oficinas y residencias de estudiantes en el llamado distrito tecnológico. Muchos de estos edificios de oficinas permanecen vacíos, aunque iluminados en exceso para simular una actividad mínima o inexistente: nichos sin cuerpos que rehúyen la oscuridad del verdadero nicho.

Entre ellos se alza una residencia de estudiantes del grupo británico Vita Group, una torre de ladrillo negro construida sobre el antiguo emplazamiento del tanatorio. Oficinas y residencias comparten una misma lógica: formas de habitar transitorias, diseñadas por plataformas digitales y moldeadas por el algoritmo, que producen espacios clónicos en distintas ciudades del mundo. A esta estética global se la ha llamado Airspace. Uno de sus lemas, escrito en luces de neón, da título al proyecto: Welcome Everybody.

Las fotografías observan el tanatorio como un espacio de frontera invisible. En su interior sucede la muerte; en el exterior, la vida continúa con prisa. El duelo queda confinado a un lugar funcional y discreto, apartado de la experiencia colectiva.

Esta situación se inscribe en un modelo de ciudad pensado para ser moderno, cómodo y ecológico, que transforma los barrios en tejidos cada vez más anónimos y homogéneos. La implantación de las superilles, con sus aceras amplias, vegetación y calles pacificadas, construye un relato de modernidad amable que facilita el tránsito pero diluye la memoria. Las plantas engullen el espacio como una capa que suaviza, oculta y uniformiza.

Welcome Everybody reflexiona sobre esta doble desaparición: la invisibilización de la muerte y la muerte simbólica de los barrios, convertidos en paisajes intercambiables e impersonales. El título, deliberadamente irónico, alude a un lenguaje optimista e inclusivo que promete bienestar mientras borra el conflicto, la pérdida y lo vivido.